Diario Las Ultimas Noticias, 18
de Noviembre 2002

Maneja, entre otros, la licencia de “¿Quién quiere ser
Millonario?”, en siete países de Sudamérica.
En 1995,
cuando tenía 20 años y mientras pasaba un verano en una
pequeña isla de la XI Región, llamada Toto, Sebastián
Milos inventó el negocio de su vida. “Eran palos de madera
cortados como bloques que caían en efecto dominó”, recuerda,
pensando en la inspiración de su original empresa de juegos
Ludik, y que acaba de dar un importante salto al ser invitada
a una de las ferias de juguetes más importantes del mundo.
Milos nació en Suiza, hasta los siete años vivió en España
y llegó a Chile donde terminó actuando de niño malo en
la teleserie “La Villa”. De ahí hasta la universidad,
en que estudió la carrera de ingeniería comercial y donde
inspirado por un reportaje televisivo, decidió partir
a la lejana isla donde hace poco se filmó la película,
“La fiebre del loco”.
“Yo me fui a conocer y terminé ayudando en el colegio
del lugar, haciendo algunos talleres. Ahí se me ocurrió
el primer juego, pero jamás lo vi como un negocio”, cuenta
Milos.
Hoy Ludik cuenta con 7 juegos y se ha expandido hasta
obtener las licencias de la variedad de salón de conocidos
programas de televisión como “Maravillozoo”, “Si se la
puede gana” y el exitoso “¿Quién quiere ser Millonario?”,
cuyos precios son de 17, 20 y 19 mil pesos respectivamente.
Del popular concurso que en Chile anima Don Francisco,
obtuvo la licencia para siete países de Sudamérica, luego
de un año de arduas negociaciones con los dueños de la
licencia en Inglaterra, y que tenía un precio de 35 mil
dólares por un año, cifra que Milos logró rebajar gracias
a ceder un porcentaje de las ganancias, la que usualmente
es de 10 por ciento.
“De ese hemos vendido cerca de 2 mil unidades en tres
meses”, asegura el joven empresario, que factura 20 millones
de pesos mensuales y que ya ha vendido 20 mil unidades
sólo de Replik, el juego que nació en la isla.
De hacer los primeros modelos en madera con sus propias
manos, Milos se vio enfrentado hace dos años a la decisión
de establecer una empresa con todas las de la ley. “El
gran paso fue asociarme con Van de Wyngard, que es cuando
Ludik empezó formalmente”, cuenta el gerente, en referencia
a los diez millones de pesos de capital inicial, más la
casa donde Ludik planea y almacena sus juegos, y donde
las cartas con las preguntas de “Maravillozoo” reposan
apiladas en los rincones.
Pero el sueño de Milos es exportar y para eso ya ha sido
invitado a la feria de juguetes de Nuremberg que se realizará
desde el 30 de enero al 6 de febrero del 2003.
