Revista
Timón de El Mercurio, 22 de Agosto 2002

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entrevista impresa
Sebastián Milos (27 años)
se pasa el día entre juguetes. Y no es que se haya
quedado pegado. él es el creador del Replik.
¿Cómo empezaste a
fabricar juguetes?
De pura casualidad. Estaba estudiando Ingeniería
Comercial y con
unos compañeros empezamos a ir a una hospedería
del Hogar de Cristo, después estuvimos en el centro
de alumnos e hicimos proyectos más sociales para
la carrera. Estaba en ese rollo cuando se me ocurrió
irme a vivir un semestre a la isla Toto.
-¡¿A la isla cuánto?!
¡A la isla Toto!, donde se filmó La
fiebre del loco. La vi en un reportaje en la tele
y quise ir. El lugar es increíble. Hay puras familias
de pescadores y un cura súper choro que está
a cargo de un colegio. Yo ayudaba en ese colegio, pero
me di cuenta de que como llovía mucho, los niños
se aburrían y no tenían con qué jugar.
-¡Y ahí se te ocurrieron
los juegos!
¡Exacto! Empezamos a ocupar la madera que
había en la zona para hacer un juego de efecto
dominó y a los niños les encantó.
Corrían en los recreos a jugar, inventaban accesorios,
era la novedad del pueblo.
-¿Qué pasó
cuando volviste a Santiago?
Volví a la universidad y para un ramo me
tocó hacer un trabajo donde
tenía que inventar una empresa. Y ahí mostré
el juego y a todos les encantó. Así que
me decidí y fui a presentarlo a las jugueterías.
Con la suerte que me lo compraron y se empezó a
vender. Se llamaba El Ciclón.
-¿Y tú mismo hacías
los juegos?
¡Sí! O sea, había cosas que
las mandaba a hacer, pero casi todo lo hacía yo.
Y en el living de la casa, con todo desordenado. Toda
mi familia me ayudaba. Después Unicef me apoyó
y ahí decidí hacer una empresa de verdad.
-¿Qué otros juegos
tienes?
Uf. Ahora tengo 8: el Replik, Minimal, Decordón,
Mi primer puzzle, La Pajarera, Maravillozoo, ¡Si
se la puede gana! y ¿Quién quiere ser millonario?
